LA DESLEALTAD DEL GOBIERNO Y DE LAS INSTITUCIONES PARA UNA VICTIMA DEL TERRORISMO

Estas dolorosas palabras son reflejo del dolor y la agonía de una víctima del terrorismo, con la esperanza de que llegue a la opinión pública, y se depuren responsabilidades, por las concesiones sistemáticas que se vienen produciendo hacia la banda terrorista ETA, especialmente en mi caso, y con la famosa vía Nanclares.
Desde 1979 que sufrí el atentado terrorista, le juré a mi compañero asesinado que mientras tuviera un aliento de vida, lucharía por ver sentado en el banquillo, a los culpables de tal cruel atentado. Desde entonces llevo soportando interiormente, la impotencia de saber quiénes fueron los autores y que la justicia, haya dormido mi sumario en el baúl de los recuerdos todos estos años.
Desde 1979 lucho, porque se haga justicia a mi compañero que falleció en el mismo atentado, con la confianza de que los poderes públicos nos protegerían a las víctimas y sentarían en el banquillo a los culpables.
Yo, que salí de la Academia General Militar, con la ilusión de representar a mi país, velar por la democracia, por la libertad de todos nosotros y por todos aquellos valores que la gente de bien, aspiramos a cumplir en nuestra vida, se me trunco, en el primer y último destino de mi vida profesional el 3 de febrero de 1979. Salvé la vida, después de once operaciones, quedándome unas secuelas gravísimas de por vida, que han condicionado no solo mi vida, sino la de toda mi familia.
Al principio confiaba en la justicia, hasta que vi, que nadie hacía nada, y comenzó mi peregrinar, sabiendo quienes habían sido los asesinos, y que no se hacía absolutamente nada por llevarlos ante ella. Después de varias reaperturas y archivos, solicitadas siempre por mí parte, visitas al Presidente de la Audiencia Nacional, Fiscalía, declaraciones, Juez de Vigilancia Penitenciaria, entrevista con el etarra en la cárcel etc etc. vuelvo a 1979.
Escribí, dos cartas, hace más de dos años a Kepa Pikabea, para ver si colaboraba el etarra, en el esclarecimiento de mi atentado. Dicha carta, inexplicablemente fue retenida durante dos años. El 26 de Marzo, una vez que el etarra se negó a colaborar con la justicia y declarar en la Audiencia Nacional, acogiéndose a su derecho a no hacerlo y que el sumario volviera a cerrarse, solicité permiso, para
reunirme con el etarra Pikabea Ugalde, en la cárcel de Zaballa.
Después de mentalizarme, del paso que iba a dar, el dolor que se me iba a producir, recuerdos de 35 años de agonía, decidí verme con él durante una hora y media, en presencia del Director de la cárcel y una funcionaria. Le estuve preguntando, sobre los más de 27 asesinatos. Al final, conseguí que me contestara a mis preguntas, cosa que no hizo ante el Juez de la Audiencia Nacional. Después de conseguir que declarara, salí con la esperanza de que la Fiscalía de la Audiencia Nacional hiciera el resto. La entrevista se grabó en presencia del Director de la Cárcel. Solicitada la aportación de la cinta a la causa, la fiscalía no apoya la entrega al Juzgado.
Han pasado casi tres meses, y tras conversaciones con todas las personas implicadas, no tengo más que inexplicables respuestas sobre la cinta. El etarra Kepa Pikabea está acogido a la Vía Nanclares, reconocer los hechos, sería una condena para él, y si no colabora tendrían que sacarle de la Vía Nanclares. Esa es la razón de fondo, por la cual, vuelvo a 1979.
El resultado de mi esfuerzo personal, que para mí fue un sacrificio enorme, se resume en un escrito que he recibido de la fiscalía, en el que, sin escuchar la cinta, solicita que la causa continúe en el archivo. Las víctimas tenemos que tener esperanzas, los españoles de bien, estamos obligados a construir un país con seguridad jurídica, un país donde se haga justicia, donde haya libertad, no haya atajos, donde las víctimas se las trate con dignidad, y donde la sociedad, pida verdad, dignidad memoria y justicia para todas las víctimas del terrorismo.
Firmado por Miguel Angel Madariaga Lope (Una víctima del terrorismo)